9ª Congreso Argentino de Limnología - Esquel - Del 20 al 24 de Septiembre Esquel 2020

Ambientes Ribereños

Ecología de los ambientes ribereños

Por: Dra. Adriana Kutschker & Lic. Gabriela Papazian – Cátedra de Ecología General. FCNyCS-UNPSJB Esquel

¿A qué llamamos ambientes de ribera?

Los ambientes ribereños son una parte esencial de los ecosistemas fluviales. Constituyen la zona de transición o interfaz entre los sistemas acuático y terrestre, y actúan como un cinturón de protección para el río o arroyo, atenuando los potenciales efectos negativos derivados de las presiones y amenazas del entorno.

Presentan una estructura compleja y heterogénea, con interacciones físicas, químicas y biológicas que le confieren propiedades particulares al suelo y a la vegetación. La vegetación de ribera constituye por lo tanto, uno de los elementos fundamentales en la regulación de los procesos fluviales.

La delimitación física y ecológica de las riberas varía de un sistema fluvial a otro y no resulta una tarea sencilla. Las mismas podrían definirse como las franjas de terreno existentes entre el nivel ocupado habitualmente por las aguas bajas del río, y el límite superior alcanzado en las inundaciones extraordinarias.

¿Por qué es importante mantener la integridad ecológica de los ambientes de ribera?

Los bosques ribereños, en un sentido amplio, corresponden a la masa boscosa que crece en las márgenes de los ríos o sus llanuras de inundación, y que brinda funciones y servicios ambientales particulares. Además de proporcionar hábitats propicios para especies de plantas y animales, amortiguan el ingreso de sedimentos y contaminantes a los cursos de agua, regulan la entrada de luz y disminuyen la temperatura del agua por sombreo, lo cual repercute en la estructura y la dinámica de los diferentes niveles tróficos. Una buena cobertura vegetal en las riberas modera la fuerza de las crecidas estabilizando las márgenes del río y evitando su erosión; en sitios con suelos permeables y bajo coeficiente de escorrentía, aumenta la capacidad de infiltración y retención del agua, permitiendo la recarga de los acuíferos. Asimismo, la caída de troncos aumenta la complejidad estructural del cauce y favorece tanto la retención de partículas como la creación de nuevos hábitats. En este contexto, mantener la integridad de los bosques ribereños contribuye a conservar la calidad y biodiversidad de los ecosistemas acuáticos y su entorno.

A pesar de la importancia de los ecosistemas ribereños, y de los cursos de agua que le dan origen, estos ambientes están entre los paisajes más fuertemente degradados por acción del hombre. En Patagonia, además de la expansión urbana, se desarrollan distintas actividades (extracción forestal, agricultura, ganadería extensiva e intensiva, plantaciones con coníferas exóticas), que de manera directa o indirecta afectan la integridad ecológica de los sistemas acuáticos.

En la actualidad, en varios países hay acciones orientadas a restaurar aquellos corredores ribereños afectados por los diversos usos de la tierra. Existen diferentes formas de manejo en estos ecosistemas, como la rehabilitación, revegetación, regeneración o restauración, tendientes a recuperar los procesos fluviales, incrementar la resiliencia del ecosistema acuático, establecer un sistema compatible con el uso de la tierra o recuperar el paisaje natural. La elección de la intervención más adecuada va a depender de las condiciones del entorno inmediato al río (dimensión transversal) y del estado de los tramos situados aguas arriba y abajo del tramo a tratar (dimensión longitudinal).

¿Cómo evaluar la calidad ecológica de los ecosistemas de ribera?

Los valores y funciones que presentan los bosques de ribera los hacen excelentes indicadores de la gestión del territorio y son útiles como elemento clave para la calificación del estado ecológico de los ríos y arroyos.

En la actualidad, existen numerosos índices que permiten evaluar la calidad ecológica de las riberas, de manera rápida y eficaz. Entre ellos, se puede citar el Índice de Calidad de Bosques de Ribera (QBR) propuesto originalmente para ríos de España, y que fuera adaptado a ríos andino-patagónicos (QBRp) por este equipo de trabajo. Este índice evalúa aspectos relacionados a la estructura de la cubierta vegetal, el grado de cobertura y la calidad de la vegetación, la conectividad longitudinal y lateral (con los ecosistemas naturales circundantes) y la naturalidad del canal fluvial.

Se ha aplicado a diferentes ríos y arroyos patagónicos, principalmente de la provincia del Chubut, a partir de su inclusión en numerosos proyectos de investigación. Esto ha permitido evaluar la calidad ecológica de los bosques de ribera en ríos y arroyos de diferentes cuencas,  que se encuentran sometidos a distintos usos de la tierra.

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